jueves, 9 de octubre de 2008

De cine: Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges

Hoy voy a aparcar mis diatribas sobre las influencias que rigen nuestras vidas para hablar sobre un acontecimiento que lleva años influyendo en mi vida de manera rocambolesca, esto es, el Festival de Cine Fantástico de Sitges.

Llevo doce años asistiendo al Festival y he de decir que de una u otra forma siempre ha sido una gran experiencia. No formo parte de la organización ni estoy vinculada a ninguna asociación u organización del mundillo audiovisual, soy sólo una espectadora más, apasionada del cine en general y del terror en particular y en cambio el Festival siempre ha tenido para mi una influencia mágica. A nivel personal me ha pasado de todo, he conocido gente, he reído, he llorado (y mucho además), me han regalado entradas en momentos críticos, he pasado frío y me he calado hasta los huesos en interminables y larguísimas colas, he visto montones de famosos, he sido objeto de miles de casualidades e incluso en una ocasión llegué a descubrir a la luz tenue de una proyección que la persona que me acompañaba no podría ser nunca el hombre de mi vida (¿pero eso existe?).
En definitiva he vivido (y vivo) el Festival con gran intensidad, para mí está lleno de recuerdos inolvidables, de grandes momentos, y evidentemente de fantásticas películas.
Este año he podido disfrutar de Martyrs de Pascal Laugier, un film que se autoafirmaba como la película más brutal de la edición, cargada con balas de desgarradora violencia, con imágenes duras de digerir, pero a mi parecer, inteligentes y paradójicamente bellas. El Festival además se ha encargado de rendirle homenaje revistiéndola de un halo de intriga y morbosidad, colocando una ambulancia en la puerta del recinto abduciendo los posibles riesgos de la visualización del film, una campaña de marketing bien pensada que le da un tono teatral muy afín al formato original de perturbada diversión que seguía hace unos años el Festival. Lo mejor del film para mi, el fondo negro final a modo de epílogo donde podemos ver el significado etimológico de la palabra Martyrs, y que redondea magistralmente toda la trama.
En suma, disfrutar de Sitges siempre es interesante y placentero pero si además tiene lugar el Festival la experiencia puede llegar a ser fascinante y cautivadora. Id, disfrutad de la experiencia y dejaros arrastrar por la magia...(creed, creed, malditos!).

1 comentario:

Jordi Querol Rielo dijo...

Ese año no vi Martyrs, a veces cuesta prever este tipo de cintas que marcan toda una generación (como Serbian Film, para bien o para mal). Pero me gusta como describes el hecho de que eres una espectadora sin más, ni de blogs reconocidos, ni gente influyente que se rodea de otra gente (que las hay, y más con Twitter xD),.. simplemente alguien que ama el medio, el Festival, y que lo disfruta sin pensar luego en qué dirán o que tengo que decir "que la peli X me ha gustado mucho o sino no pareceré cool". Sitges está muy bien en ciertas cosas pero parece que si no te mola Vigalondo no eres nadie. O Diamond Flash xD

Yo pasé muchos años yendo solo. Me dedicaba a ver películas solamente. Conocía gente esporádica, pero de esas que ves al azar, o incluso ex compañeros de EGB, que no amigos xD Luego fui conociendo a algunos, sobretodo asiduos del Retiro o Prado de cuando daban el anime ahí. Este año, con Twitter, ha sido el primero donde realmente he conocido a gente. Joder, si que he tardao! 18 años! xD

Grandes momentos? Uf, es muy tarde ahora para acordarme, pero por ejemplo: Tonari no Yamada Kun, Mononoke Hime, El Profesional, Summer Wars, conocer el trabajo de Johnnie To, o de Takashi Miike, La Isla (Kim Ki Duk), The Artist, etc Algunas salas las recuerdas por la peli que viste ahí y te fraparon! :)

Sitges el lugar es clave. No sería lo mismo en BCN. Si,las mismas opelis, la misma gente quizá,pero no el mismo entorno, aire,frikismo,etc

Hasta pronto!