martes, 14 de abril de 2009

De Ver.

Te veo y no te juzgo. Te veo tal y como eres y te comprendo. Veo como te hundes cada noche en los abismos de tu sufrimiento y veo como cada mañana luchas por no ahogarte con la primera bocanada de aire, pero no te juzgo.
Te observo y te conozco, y no te juzgo. Veo tus cualidades y tus errores y no te juzgo. Veo tu mediocre imitación de una persona normal, la falsa identidad de la que te revistes cada día, para salir a la calle, para hablarle al mundo. Y no te juzgo.
Veo tu alma desgarrada, atormentada por cuerdas invisibles. A veces aúlla entre el ensordecedor caos que la rodea, dolorida por las heridas de la existencia y otras veces, quizás demasiadas, permanece dormida, anestesiada, insensible ante los ecos que produce este mundo, para no sentir, para no sufrir, para no romperse como el cristal. Y aun así no te juzgo.
Te veo, y me importas, aunque no lo creas, aunque no lo entiendas, aunque te mantengas en una fría y perturbadora distancia, hiriente, lejano. A mil metros bajo mis pies o sobre el cielo. Pero te conozco y aunque no lo quieras, te comprendo. Y no te juzgo, porque puedo tocar el infinito con la palma de mi mano y ser consciente de la frágil línea que separa la existencia de la muerte, porque puedo entender que la sensibilidad duele pero que ser insensible te acaba matando, porque sé que el amor y el dolor son el árbol y la hiedra y porque quizá yo para ti soy diferente, insólita o sorprendente pero sería capaz de reconocerte entre todas las almas del infierno.
Pues yo te veo...y no te juzgo.

3 comentarios:

Silvia dijo...

No juzgar... que difícil línea, que se sobrepasa tantas veces, incluso sin querer, en un engañoso consejo...
Como siempre es impecable tu presentación, y da que pensar.
Besos.

Beeril dijo...

Siempre que algo no depende de nosotros, qué difícil no juzgar, verdad?

Gran texto, como siempre!!!

Besos Claudia!

Marta F. dijo...

Cuando puedas pásate por mi blog, www.oceanica.ohlog.com, que ahí tienes una sorpresita, guapa.

Besos.