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jueves, 9 de julio de 2009

De Cuando menos te lo esperas.

Cuando menos te lo esperas se enciende la luz, y todo se ilumina. Cuando menos te lo esperas salta la chispa y ya nada vuelve a ser igual. Y es como si siempre hubieras estado ciego, perdido entre las tinieblas, buceando en la oscuridad que te rodea con movimientos torpes e inseguros.
Pero un día tus ojos se llenan de tenue luz, luz dormida en las retinas que crece y crece y despierta tus sentidos y a partir de ese momento no puedes volver a cerrarlos jamás, porque una vez que has visto la luz.... no puedes dejar de verla.


martes, 14 de abril de 2009

De Ver.

Te veo y no te juzgo. Te veo tal y como eres y te comprendo. Veo como te hundes cada noche en los abismos de tu sufrimiento y veo como cada mañana luchas por no ahogarte con la primera bocanada de aire, pero no te juzgo.
Te observo y te conozco, y no te juzgo. Veo tus cualidades y tus errores y no te juzgo. Veo tu mediocre imitación de una persona normal, la falsa identidad de la que te revistes cada día, para salir a la calle, para hablarle al mundo. Y no te juzgo.
Veo tu alma desgarrada, atormentada por cuerdas invisibles. A veces aúlla entre el ensordecedor caos que la rodea, dolorida por las heridas de la existencia y otras veces, quizás demasiadas, permanece dormida, anestesiada, insensible ante los ecos que produce este mundo, para no sentir, para no sufrir, para no romperse como el cristal. Y aun así no te juzgo.
Te veo, y me importas, aunque no lo creas, aunque no lo entiendas, aunque te mantengas en una fría y perturbadora distancia, hiriente, lejano. A mil metros bajo mis pies o sobre el cielo. Pero te conozco y aunque no lo quieras, te comprendo. Y no te juzgo, porque puedo tocar el infinito con la palma de mi mano y ser consciente de la frágil línea que separa la existencia de la muerte, porque puedo entender que la sensibilidad duele pero que ser insensible te acaba matando, porque sé que el amor y el dolor son el árbol y la hiedra y porque quizá yo para ti soy diferente, insólita o sorprendente pero sería capaz de reconocerte entre todas las almas del infierno.
Pues yo te veo...y no te juzgo.

lunes, 30 de marzo de 2009

De Perderse.

Cuando conoces a alguien encantador, alguien que te apasiona y te cautiva con su presencia en el plano adormecido del inconsciente a veces ocurre que te sientes diminuto, incompleto, falto de ese algo que te haría ser poseedor de un billete de ida hacia su corazón. Y una sensación inaudita de mejorar crece en tu interior. Quieres ser el mejor, el más alto, el más guapo, el más inteligente, él más gracioso y encantador. Hecatombe que revoluciona tu alma, cataclismo de emociones que arrastras allá donde vas. Y te sientes indefenso, frágil, vulnerable, pierdes la confianza en ti mismo y te propones unas metas irrealizables con el fin de perseguir tu sueño y llenar su retina y su cerebro únicamente con tu ser, buscando esa idolatría recíproca que tu corazón ansía y tu mente necesita.
Y deseas con toda tu alma ser otra persona, ese OTRO que tu mente ha ido gestando, esa proyección realizada con las más altas cualidades que hemos ido construyendo para conseguir, quizá, una fugaz mirada suya.
Y mejoramos, y nos convertimos en otra persona, una persona distinta, más capaz, más atractiva, con más recursos, con más iniciativa, con más paciencia. Pero a la vez más voluble, más cínica y asustada, sumergida en la marea de personalidades en la que te has convertido, nadando entre fragmentos de realidad que se superponen y se funden, perdida entre los pliegues de tu nuevo yo.Dormida, fragmentada, inconexa. Exhiliada al mundo de las sombras y la soledad. Estar sin estar, dormir sin despertar. Suplantada. Por una versión mejorada de ti misma, por una identidad que no es la tuya, por una...extraña?

miércoles, 25 de febrero de 2009

De la Vida Misma (IV): Jugada a Dos.



Ojalá yo pudiera olvidar igual que olvidas tú.
Ojalá tú no fueras el catalizador de mis logros
y el impulsor de mis sueños.
Ojalá mi cordura no dependiera de ti
ni te necesitara para continuar en la brecha
Ojalá no siguiera estos impulsos míos
que me hacen tan vulnerable, tan sincera y tan pequeña.
Ojalá no me rieras los chistes
y me tomaras un poquito más en serio
Ojalá pudiera tocar tu alma
aunque sea incapaz de revolucionar tu vida.
Ojalá pudiera ganarte la partida
pero he olvidado a que estamos jugando.
Dame una tregua, una salida, una señal
enséñame las reglas de tu juego,
guíame por los caminos de luz y color
que son tu mundo,
porque ahora, si quieres...mueves tú!

sábado, 14 de febrero de 2009

Del Amor y Otros Demonios (II)

Neruda dijo "puedo escribir los versos más tristes esta noche" "Yo la quise, y a veces ella también me quiso" "Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido" "Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido."
Y escuchando esos versos sientes como el alma se agita, suave, imperceptible, movida por la franca y natural sencillez que fluye. Expandiéndose en tu pecho, llenando tus pulmones de tristeza contenida, deslizándose hacia tu corazón para apresarlo en la fantasía del amor, en el anhelo de amar y ser amado, atrapándolo en el deseo de palpitar en sincronía con otro corazón.

Deseo. Deseo que me escriban los versos más tristes esta noche, que desnuden su alma entre el discurso de intenciones, que sientan el veneno del amor corriendo por sus venas y que el poeta que llevan dentro resurja de sus cenizas para ofrecerme esas palabras que saben atrapar mi alma y devorar mi corazón:

Yo pienso en ti,
tú vives en mi mente sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lobrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a traves de una boveda sombria
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.
Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
¡y pienso en ti.....!

José Batres Montufar (1809-1844)

martes, 2 de diciembre de 2008

Del Amor y otros Demonios (I)

"Ay, Amor, perjuro falso traidor.
Enemigo de todo lo que no es mal;
desleal, al que tiene ley contigo,
falso amigo, al que te das por mayor;
Ay, Amor, perjuro, falso, traidor"

Si hay mil formas de amar, ¿por qué englobamos con un solo nombre los distintos tipos de amor? ¿Por qué sólo tenemos una palabra para un sentimiento tan complejo? Cierto que en nuestro vocabulario también encontramos el aprecio, el cariño, la pasión...incluso en otro orden (aunque no tan lejano) la lujuria y el deseo. Aun así son sólo vocablos para determinar la intensidad del sentimiento amatorio de manera muy rústica e indefinida, en cambio no tenemos palabras que determinen o especifiquen el tipo de carga emocional de la que se compone el Amor.
Si tenemos en cuenta que, por ejemplo, existen muchas más palabras para definir la tristeza (melancolía, aflicción, pesadumbre, nostalgia, pena, desconsuelo, amargura, etc.) poniendo a nuestra disposición un amplio abanico de expresiones que no solo mudan en intensidad sino en matices intrínsecos para ajustarse en lo posible a nuestro sentir, ¿significa esto que el ser humano conoce mejor este sentimiento?¿necesita más palabras para lidiar con la tristeza o tenemos tendencia a mitificar el amor, a quedarnos sin palabras (porque no las hay, porque no queremos que las haya) para definir lo que sentimos cuando el corazón y el pensamiento se nos llenan de otra persona?
Una vez que el cariño va un poco más allá lo convertimos automáticamente en Amor. Pim Pam. No nos paramos a pensar en la magnitud de lo que sentimos que se traducirá posteriormente en la duración, la relevancia y la veracidad de los sentimientos. No, no nos paramos a pensarlo.
Así un día nos levantamos y nos preguntamos "¿Qué es esto que siento?...es algo singular...un cariño especial...¿qué es?". Entonces buscamos en los procesos habituales de nuestra mente, no muy versada en estas lides porque ella está ahí para pensar sobre tangibilidades no sobre ilusiones perentorias que no figuran en su base de datos, así que nos dirigimos al corazón al que no conocemos de nada (no es un gran conversador) pero que nos palpita como un pajarito y canta la única canción que conoce, pues no tiene cerebro. Y llegamos a una conclusión..."Será Amor, entonces." Pues será. Y nos vamos tan contentos como un niño con zapatos nuevos...
Quizá sea mejor así, quizás la supervivencia del ser humano requiera que no tengamos demasiada visión al respecto, que nos enamoremos del Amor con mayúsculas, de la idea, de la palabra mágica que invoca remotas maravillas por descubrir, sensaciones de cuento y promesas de éxtasis. Ilusiones que se hacen realidad y sacan fuerzas de flaqueza, pasiones y esperanzas destiladas en un solo concepto que nos suena tan y tan bien...
Sí, quizás si pudiéramos baremar el Amor, si pudiéramos identificarlo con más precisión, anotando todas las variaciones, diferenciando las aristas; si pudiéramos calibrar las repercusiones, los niveles, midiendo los grados con la precisión de un tubo de ensayo e incluso infiriendo la categoría amorosa en la que nos circunscribe el ser amado posiblemente nos sentiríamos muy solos. Será mejor entonces vivir en la inopia, conviviendo con esta homogeneidad lingüística autoinducida con el fin de asegurarnos que el objeto de nuestros deseos sentirá (o dirá sentir) lo mismo que nosotros. Será Amor. Pues será.