miércoles, 7 de octubre de 2009

De la Vida Misma (V). Mi vida Nocturna.


Por fin he encontrado un remedio infalible que borre del todo la culpa
No pienso quedarme a tu lado mirando la tele y oyendo disculpas
la vida me ha dado un hambre voraz y tu apenas me das caramelos
Me voy con mis piernas y mi juventud por ahí aunque te maten los celos

Una loba en el armario
Tiene ganas de salir
Deja que se coma el barrio
Antes de irte a dormir

Llevo conmigo un radar especial para localizar solteros
Si acaso me meto en aprietos tambien llevo el número de los bomberos
ni tipos muy lindos ni divos ni niños ricos yo se lo que quiero
pasarlo muy bien y portarme muy mal en los brazos de algún caballero

Una loba en el armario
Tiene ganas de salir
Deja que se coma el barrio
Antes de irte a dormir

Sigilosa al pasar
Esa loba es especial
Mirala caminar, caminar

Shakira - She Wolf

jueves, 9 de julio de 2009

De Cuando menos te lo esperas.

Cuando menos te lo esperas se enciende la luz, y todo se ilumina. Cuando menos te lo esperas salta la chispa y ya nada vuelve a ser igual. Y es como si siempre hubieras estado ciego, perdido entre las tinieblas, buceando en la oscuridad que te rodea con movimientos torpes e inseguros.
Pero un día tus ojos se llenan de tenue luz, luz dormida en las retinas que crece y crece y despierta tus sentidos y a partir de ese momento no puedes volver a cerrarlos jamás, porque una vez que has visto la luz.... no puedes dejar de verla.


jueves, 18 de junio de 2009

De irse. Y al llegar, marcharse.

Y volver a empezar desde el principio. Y tener que decidir que vas a hacer con tu vida. Y tener que tocar con las puntas de los dedos el punto más bajo de tu existencia, de tu agonía, para obtener la voluntad de moverte, para resurgir de entre tus cenizas. Y decidir que te levantarás, que te pondrás en pie sobre tus talones, que andarás de nuevo sobre el camino de baldosas amarillas para conseguir volver a casa, que volverás a construir todo lo que has visto destruido y volverás a empezar desde el principio.

Y irse. Y marcharse. Y volver. Y ganar. Porque esto....también pasará.

... Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando:
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostáljico...
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez.

martes, 14 de abril de 2009

De Ver.

Te veo y no te juzgo. Te veo tal y como eres y te comprendo. Veo como te hundes cada noche en los abismos de tu sufrimiento y veo como cada mañana luchas por no ahogarte con la primera bocanada de aire, pero no te juzgo.
Te observo y te conozco, y no te juzgo. Veo tus cualidades y tus errores y no te juzgo. Veo tu mediocre imitación de una persona normal, la falsa identidad de la que te revistes cada día, para salir a la calle, para hablarle al mundo. Y no te juzgo.
Veo tu alma desgarrada, atormentada por cuerdas invisibles. A veces aúlla entre el ensordecedor caos que la rodea, dolorida por las heridas de la existencia y otras veces, quizás demasiadas, permanece dormida, anestesiada, insensible ante los ecos que produce este mundo, para no sentir, para no sufrir, para no romperse como el cristal. Y aun así no te juzgo.
Te veo, y me importas, aunque no lo creas, aunque no lo entiendas, aunque te mantengas en una fría y perturbadora distancia, hiriente, lejano. A mil metros bajo mis pies o sobre el cielo. Pero te conozco y aunque no lo quieras, te comprendo. Y no te juzgo, porque puedo tocar el infinito con la palma de mi mano y ser consciente de la frágil línea que separa la existencia de la muerte, porque puedo entender que la sensibilidad duele pero que ser insensible te acaba matando, porque sé que el amor y el dolor son el árbol y la hiedra y porque quizá yo para ti soy diferente, insólita o sorprendente pero sería capaz de reconocerte entre todas las almas del infierno.
Pues yo te veo...y no te juzgo.

lunes, 30 de marzo de 2009

De Perderse.

Cuando conoces a alguien encantador, alguien que te apasiona y te cautiva con su presencia en el plano adormecido del inconsciente a veces ocurre que te sientes diminuto, incompleto, falto de ese algo que te haría ser poseedor de un billete de ida hacia su corazón. Y una sensación inaudita de mejorar crece en tu interior. Quieres ser el mejor, el más alto, el más guapo, el más inteligente, él más gracioso y encantador. Hecatombe que revoluciona tu alma, cataclismo de emociones que arrastras allá donde vas. Y te sientes indefenso, frágil, vulnerable, pierdes la confianza en ti mismo y te propones unas metas irrealizables con el fin de perseguir tu sueño y llenar su retina y su cerebro únicamente con tu ser, buscando esa idolatría recíproca que tu corazón ansía y tu mente necesita.
Y deseas con toda tu alma ser otra persona, ese OTRO que tu mente ha ido gestando, esa proyección realizada con las más altas cualidades que hemos ido construyendo para conseguir, quizá, una fugaz mirada suya.
Y mejoramos, y nos convertimos en otra persona, una persona distinta, más capaz, más atractiva, con más recursos, con más iniciativa, con más paciencia. Pero a la vez más voluble, más cínica y asustada, sumergida en la marea de personalidades en la que te has convertido, nadando entre fragmentos de realidad que se superponen y se funden, perdida entre los pliegues de tu nuevo yo.Dormida, fragmentada, inconexa. Exhiliada al mundo de las sombras y la soledad. Estar sin estar, dormir sin despertar. Suplantada. Por una versión mejorada de ti misma, por una identidad que no es la tuya, por una...extraña?

miércoles, 25 de febrero de 2009

De la Vida Misma (IV): Jugada a Dos.



Ojalá yo pudiera olvidar igual que olvidas tú.
Ojalá tú no fueras el catalizador de mis logros
y el impulsor de mis sueños.
Ojalá mi cordura no dependiera de ti
ni te necesitara para continuar en la brecha
Ojalá no siguiera estos impulsos míos
que me hacen tan vulnerable, tan sincera y tan pequeña.
Ojalá no me rieras los chistes
y me tomaras un poquito más en serio
Ojalá pudiera tocar tu alma
aunque sea incapaz de revolucionar tu vida.
Ojalá pudiera ganarte la partida
pero he olvidado a que estamos jugando.
Dame una tregua, una salida, una señal
enséñame las reglas de tu juego,
guíame por los caminos de luz y color
que son tu mundo,
porque ahora, si quieres...mueves tú!

De "Songs of my Musical Universe" (II): Nothing Else Matters

METALLICA - Nothing Else Matters

So close no matter how far
Couldn't be much more from the heart
Forever trusting who we are
And nothing else matters
Never opened myself this way
Life is ours, we live it our way
All these words I don't just say
And nothing else matters
Trust I seek and I find in you
Every day for us something new
Open mind for a different view
And nothing else matters
Never cared for what they do
Never cared for what they know
But I know
So close no matter how far
It couldn't be much more from the heart
Forever trusting who we are
And nothing else matters
Never cared for what they do
Never cared for what they know
But I know
I never opened myself this way
Life is ours, we live it our way
All these words I don't just say
And nothing else matters
Trust I seek and I find in you
Every day for us something new
Open mind for a different view
And nothing else matters
Never cared for what they say
Never cared for games they play
Never cared for what they do
Never cared for what they know
And I know

sábado, 14 de febrero de 2009

Del Amor y Otros Demonios (II)

Neruda dijo "puedo escribir los versos más tristes esta noche" "Yo la quise, y a veces ella también me quiso" "Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido" "Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido."
Y escuchando esos versos sientes como el alma se agita, suave, imperceptible, movida por la franca y natural sencillez que fluye. Expandiéndose en tu pecho, llenando tus pulmones de tristeza contenida, deslizándose hacia tu corazón para apresarlo en la fantasía del amor, en el anhelo de amar y ser amado, atrapándolo en el deseo de palpitar en sincronía con otro corazón.

Deseo. Deseo que me escriban los versos más tristes esta noche, que desnuden su alma entre el discurso de intenciones, que sientan el veneno del amor corriendo por sus venas y que el poeta que llevan dentro resurja de sus cenizas para ofrecerme esas palabras que saben atrapar mi alma y devorar mi corazón:

Yo pienso en ti,
tú vives en mi mente sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lobrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a traves de una boveda sombria
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.
Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
¡y pienso en ti.....!

José Batres Montufar (1809-1844)

miércoles, 28 de enero de 2009

De una Cierta Tristeza.

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

Federico García Lorca
.

Hay días en los que sientes cierta tristeza, un vacío existencial que invade tu cuerpo aprisionando tu alma. Y te sientes esclavo de ti mismo, sujeto al suelo por pesadas cadenas, náufrago absoluto de tu propia vida. Una niebla densa se propaga por tu mente, amargura condensada que se derrama invisible por tus pensamientos, y oyes los ecos de tu corazón que agoniza al compás de un tiempo dilatado, ralentizado minuto que lo engulle todo y que te deja a oscuras, en la negra soledad de la desesperanza.
Una cierta tristeza. Una pequeña muerte. El trís del corazón que se rompe. La aguja que cae. El minutero que se para. El instante. La caída de tu alma suspendida en el abismo. La herida y el alfiler. La nota sostenida. El limbo virtual que empaña tus sentidos. Y la soledad. La soledad que te mata, que te muerde, que tira de ti y te espolea, que te cansa y que te arrastra y a la que vences cada día, a cada hora, a cada instante. La que espera paciente en las horas tristes delante de tu puerta en ruinas, de tu mundo a pedazos, dispuesta a comerte el corazón. Extraña familiaridad que acompaña a la tristeza y que deposita sobre tus hombros todas las miserias de este mundo.
Pero todo es una ilusión, un desvarío, una bajada a los infiernos para comprender que la vida es mutable, que no hay que dar nada por cierto, que todo cambia y se transforma, que vivir, a veces, es morir por dentro y que la felicidad es solo una sombra que vamos persiguiendo.

jueves, 22 de enero de 2009

De las Casualidades.

Voltaire dijo:
"Las casualidades no son sino la causa ignorada
de un efecto desconocido".
Con esta frase pretendía desmitificar el lado mágico que otorgamos a las casualidades, reduciéndolas a simples hechos que no conocemos. Pero he ahí el misterio, la maravilla, pues la atracción a lo desconocido es irresistible.
Las casualidades nos fascinan, nos extrañan, activan una parte de nuestro cerebro que nos hace estar alerta e incluso nos llevan a hacer elucubraciones sobre el significado de tan extraordinaria duplicidad de acontecimientos.
¿Qué tienen las casualidades para generar semejantes razonamientos en nuestro cerebro? ¿Por qué despiertan nuestros instintos? ¿Son sólo hechos irrelevantes o pueden marcar un punto de inflexión en nuestras vidas? ¿marcan las coincidencias nuestro rumbo?
Las casualidades, sin embargo, tienen un gran peso en nuestra socialización. Nos dejamos arrastrar por ellas sintiéndonos atraídos por aquellas personas que coinciden con nosotros, estableciendo compatibilidades que aumentan a medida que crece el número de coincidencias en la relación. Buscamos la duplicación en todas sus formas y en nuestras relaciones interpersonales tendemos a establecer afinidades según nuestras semejanzas.
Las casualidades despiertan pues, en nosotros, un sentimiento especial que nos pone en guardia, haciéndonos pensar que un acontecimiento insólito, casi mágico, podría estar a punto de entrar en nuestras vidas.
¿Pueden las casualidades modificar nuestros sentimientos? ¿Pueden acercarnos al otro? ¿Pueden hacernos sentir que la persona con la que tanto coincidimos es la que hemos estado buscando toda la vida?
Las casualidades son entonces maravillosas, pues nos incitan a la curiosidad, al interés, empujándonos a descubrir aspectos de los demás que no solemos preguntar, y ante el asombro de la coincidencia solo nos queda rendirnos a la evidencia de que otros también transitan por nuestro camino. Es entonces cuando vemos una señal, un indicio de que podemos vernos reflejados en los ojos del otro, sentirnos comprendidos y discernir que por suerte no estamos solos, que no somos tan extraños y que corre alguien más por este mundo que comparte nuestro destino.

sábado, 10 de enero de 2009

Del Aprendizaje y sus defectos.

Para poder aprender, lo fundamental, aunque así lo parezca, no son las ganas de adquirir nuevos conocimientos, pues a pesar de que sin ellas no comenzaríamos nada, tampoco nos aseguran que el tenerlas vaya a garantizar el aprendizaje.
Lo importante a la hora de aprender es tener una mente abierta ante los nuevos conocimientos. Abandonar los prejuicios no es tarea fácil, pero para aprender hay que estar dispuesto a asumir que puede que nos rompan los esquemas o revolucionen nuestro mundo.
El ser humano en general aborrece el cambio. De naturaleza conservador necesita unos valores a los que aferrarse que permanezcan inmutables en el tiempo. Esto aún se hace más patente con razonamientos cognitivos, pues nos anclamos a estructuras de pensamiento obsoletas con tal de no ver nuestro mundo de ideas expuesto a modificaciones que lo reinventen. Refiriéndose a esta invariabilidad James Harvey Robinson dijo con mucho acierto: "la mayor parte de lo que llamamos razonamiento consiste en encontrar argumentos para seguir creyendo lo que ya creemos".
Por eso, cuando nos enfrentamos ante un conocimiento nuevo lo hacemos mayoritariamente de una manera errónea, pues llevamos con nosotros prejuicios, ideas preconcebidas, expectativas y falsas creencias que obstaculizan, impiden, cohartan o distorsionan el aprendizaje objetivo.
Las ganas de aprender, por lo tanto, ya que han sido generadas por nuestras expectativas, igual que pueden ser el impulso que promueva y posibilite la acción, starter ocasional, también influyen, como pensamiento subjetivo que son, a contaminar los nuevos conocimientos.
Aprender objetivamente, interiorizar conocimientos sin alterarlos es prácticamente una utopía. Aun así, el tener una mente abierta, minimizar los prejuicios, estar dispuesto a abandonar viejas premisas, construir y reconstruir los pensamientos incansablemente y diversificar los temas a aprender con el fin de obtener un saber general libre de contradicciones o vacíos cognitivos es la mejor forma de obtener conocimientos.

viernes, 9 de enero de 2009

De la Vida Misma (III): Una Pequeña Maravilla.


Es curioso como nos lleva la vida hacia lo imprevisto, como nos hace recorrer lugares que nunca pensaríamos….la vida no está llena de grandes momentos como nos hacen creer…porque los grandes momentos no existen, nadie tiene tanta suerte condensada en un instante. En realidad, la vida está llena de pequeñas alegrías, pequeñas, muy pequeñas, diminutas. Delicadas flores de cristal pulido que si las miras demasiado, si las deseas demasiado, se deshacen como la nieve. Y eso, es lo que las hace tan especiales, porque lo inesperado es lo que cambia nuestras vidas.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

De mis Festividades Favoritas: Nochevieja y Año Nuevo.

Inexorable. La palabra perfecta para definir el Tiempo. Porque el tiempo pasa, escurriéndose de nuestros dedos con envidiable tesón e increíble rapidez. A cada instante mueren miles de nuestras células, cientos de neuronas son destruidas para siempre, la vida fluye dentro de nosotros y a nuestro alrededor, al compás de un tiempo que transita entre un instante y otro, y entre ese y el siguiente; y así sucesivamente, eternamente, bordeando el infinito.
El Reloj, ese rústico mecanismo que utilizamos en el intento banal de objetivar el tiempo, fusila nuestros minutos sin que nos demos cuenta, hasta que un día te levantas a las puertas de un nuevo año y una inevitable sensación de pérdida se apodera de ti.
Se acaba el 2008 y a pesar de no haber sido uno de los mejores no puedo alegrarme porque termine. Instintivamente sé que junto con el año se acabarán muchas de las cosas que han venido con él y eso es así, y es inevitable, porque todo tiene un principio y un fin.
Pero queda un pequeño rayo de esperanza en el horizonte, un nuevo año empieza a perfilarse, tímido, sensible, acercándose en la madrugada, de puntillas, como un amante misterioso que esconde nuevas sensaciones y experiencias, cuya intención es seducirnos con la incertidumbre de no saber que sorpresas nos traerá.
Pero hay algo que sí sabemos y es precisamente lo que lo hace tan irresistible, pues entre sus dedos de prestidigitador nos deja intuir un nuevo comienzo, una oportunidad. Oportunidad para vivir, para aprovechar los momentos, para abrir los ojos y pisar con nuestros propios pies, para mirar hacia adelante y decidir que este año que empieza va a ser el principio de nuestra propia vida.
Porque a veces necesitamos otra oportunidad. A veces, una chica, necesita un nuevo día.


¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

miércoles, 24 de diciembre de 2008

De mis Festividades Favoritas: Navidad

La Navidad es mi festividad predilecta por excelencia. Me encanta. Y la vivo con la alegría y los ojos de una niña que todavía se asombra con los prodigios que le trae la Nochebuena.
La navidad es hermosa y emocionante, llena de brillantes facetas y cálidos momentos, de pequeños tesoros que esperan con paciencia ser abiertos por los niños que todos seguimos siendo.
Es una época especial que nos permite compartir, sentir y emocionarnos. Momentos que robamos al destino para poder sentarnos con la familia, descubrir de nuevo las viejas sonrisas de los que amamos y ser conscientes de lo inmensamente afortunados que somos por poder hacerlo.
Para mí esta época es tantas cosas....adoro las luces en las calles y los escaparates, los adornos y el espumillón que decora mi casa, los villancicos de la infancia que me traen muchísimos recuerdos y los puestecillos navideños por los que es un placer pasear. Me gusta escoger regalos y envolverlos con papeles brillantes, esperando con ilusión la sonrisa de aquel que lo recibirá. No cambiaría por nada del mundo esos momentos especiales en los que hago rosquillas con mi Abuela Querida (yo la llamo así) o las risas de los míos en la sobremesa de la comida familiar. El poder desear un ¡Felices Fiestas! a los que te cruzas y hacerlo de corazón, porque deseas de verdad que sean felices, que se emocionen, que nada malo les suceda y que se sientan amados y queridos aunque sea sólo un instante.
La navidad en realidad es ese instante, una chispita de alegría que nos calienta el corazón, una extraña magia que nos envuelve y nos vuelve más emocionales, más humanos. Porque sí, hay Magia en la navidad, pero sólo la intuyen los que saben mirar, aquellos que se ilusionan y la disfrutan porque saben que algunos instantes no volverán.
A muchos no les gustan estas fiestas, han perdido la capacidad para sacar afuera ese niño ilusionado que soñaba con renos, caramelos y regalos y que llevaron dentro. Puede que hayan perdido a un ser querido, puede que les traiga recuerdos amargos de tiempos pasados, de lo que fueron y que ya no son; ya no está. Pero es un error mezclar nuestro dolor con algo tan bello como la navidad, porque nada ni nadie nos devolverá lo que hemos perdido.
Yo perdí a alguien muy querido y cercano en estas fechas, alguien que no volverá gracias a la irrevocabilidad que conlleva la muerte. Puedo llorar por ello, puedo derramar todas las lágrimas del mundo creando océanos de tristeza en los recovecos de mi alma, puedo sentirme terriblemente desgraciada, pequeña y sola al contemplar su silla vacía en navidad pero también puedo sonreír por haberlo tenido en mi vida, llevar el recuerdo feliz de su presencia en el corazón y comprender que estamos aquí sólo por un instante, que algunos vienen y otros se van, que la vida sigue y que la oscuridad dará paso a un nuevo día.
La Navidad es, pues, un buen momento para recordar que la luz nos sigue iluminando, y que el verdadero milagro navideño es que nuestro corazón aún puede vibrar con la promesa de que mañana seguiremos aquí.



Os deseo de Corazón

¡¡FELICES FIESTAS A TODOS!!!

domingo, 21 de diciembre de 2008

De las Incongruencias

En nuestras relaciones con los demás tendemos a hacer dos valoraciones primordiales y simultáneas: una general en la que establecemos quién es esa persona, qué es, que relevancia tiene para nosotros y que podemos esperar de ella. Paralelamente hacemos un análisis menor, en detalle, de lo que piensa, dice, actúa y siente.
Así pues, la valoración general, la idea que tenemos del otro, se irá modificando y estructurándose paulatinamente gracias a este segundo análisis, minucioso y en ocasiones inconsciente. A medida que avanzamos en la relación añadimos algunos datos, borramos otros, incrementamos la información, evolucionando y revolucionando sin descanso. En fin, encajando piezas.
Pero, ¿qué pasa cuando encontramos incongruencias? ¿Qué pasa cuando la actuación del otro, o incluso el discurso, presenta facetas inexplicables? ¿Qué ocurre cuando hay algunas piezas del puzzle que no encajan? ¿Qué hacemos cuando lo inexplicable es precisamente eso, inexplicable?
Porque, ¿cómo abordar lo que es una intuición, un dato descolocado, un vacío en la información que el otro nos proporciona, una brecha en nuestra comprensión?
¿Somos nosotros los que hemos hecho una mala inferencia de la situación, un razonamiento equivocado que nos ha llevado inevitablemente a la incongruencia o es el otro el que ha ocultado información o ha engañado nuestros sentidos?
Nos encontramos ante un dilema que acabará previsiblemente en una mala conclusión: o somos nosotros los equivocados o nos han engañado. En este último caso, además, deberemos tener en cuenta que en realidad ni la mentira es relevante ni el hecho grandilocuente y que tendemos a dramatizar de que nos mientan es trascendental, sino que lo que verdaderamente es significativo es el motivo de la mentira.
Se rompen, en cualquier caso, los diques de la confianza, de la amistad, del amor. Se cierran las compuertas de la sociabilidad, se prepara la artillería y con las defensas alzadas y el corazón en un puño nos sentamos a pensar una estrategia. Los más valientes se acorazan pertrechados tras el muro de la distancia, a caballo entre la desconfianza y la voluntad de recobrar lo perdido. Los cobardes abandonan.
Yo me niego a abandonar, a dejar el puzzle inacabado. Me niego a conformarme con no entender, a vivir en la ignorancia, porque toda incongruencia tiene un trasfondo, toda mentira un motivo, una historia, y ese hecho forma parte también de la otra persona. Una pieza más del rompecabezas que podemos incluir en la imagen que tenemos del otro y que nos impulsa a resolver el enigma, aunque esto nos lleve a derramar las lágrimas más amargas que existen: las de la traición.

viernes, 19 de diciembre de 2008

De "Songs of my Musical Universe":


KATIE MELUA - "Crawling up a Hill"


Every morning (a)bout half past eight,
My Mummer wakes me says,
"Don't be late",
Get to the office, tryin' to concentrate,
My life is just a slow train crawling up a hill.

So I stop one day to figure it out,
I'll quit my job without a shadow of a doubt,
To sing the blues that I know about,
My life is just a slow train crawling up a hill.

Minute after minute,
Second after second,
Hour after hour goes by,
Working for a rich girl,
Staying just a poor girl,
Never stop to wonder why.

So here I am in London town,
A better scene Iüm gonna be around,
The kind of music that won't bring me down,
My life is just a slow train crawling up a hill.

Every morning (a)bout half past eight,
My Mummer wakes me says, "Don't be late",
I get to the office, tryin' to concentrate,
My life is like a slow train crawling up a hill.

So I stop one day to figure it out,
I'll quit my job without a shadow of a doubt,
To sing the blues that I know about,
My life is just a slow train crawling up a hill.

Minute after minute,
Second after second,
Hour after hour goes by,
Working for a rich girl,
Staying just a poor girl,
Never stop to wonder why.

So here I am in London town,
A better scene I'm gonna be around,
The kind of music that won't bring me down,
Life is just a slow train.

So here I am in London town,
A better scene I'm gonna be around,
The kind of music that won't bring me down,
My life is just a slow train crawling up a hill

martes, 2 de diciembre de 2008

Del Amor y otros Demonios (I)

"Ay, Amor, perjuro falso traidor.
Enemigo de todo lo que no es mal;
desleal, al que tiene ley contigo,
falso amigo, al que te das por mayor;
Ay, Amor, perjuro, falso, traidor"

Si hay mil formas de amar, ¿por qué englobamos con un solo nombre los distintos tipos de amor? ¿Por qué sólo tenemos una palabra para un sentimiento tan complejo? Cierto que en nuestro vocabulario también encontramos el aprecio, el cariño, la pasión...incluso en otro orden (aunque no tan lejano) la lujuria y el deseo. Aun así son sólo vocablos para determinar la intensidad del sentimiento amatorio de manera muy rústica e indefinida, en cambio no tenemos palabras que determinen o especifiquen el tipo de carga emocional de la que se compone el Amor.
Si tenemos en cuenta que, por ejemplo, existen muchas más palabras para definir la tristeza (melancolía, aflicción, pesadumbre, nostalgia, pena, desconsuelo, amargura, etc.) poniendo a nuestra disposición un amplio abanico de expresiones que no solo mudan en intensidad sino en matices intrínsecos para ajustarse en lo posible a nuestro sentir, ¿significa esto que el ser humano conoce mejor este sentimiento?¿necesita más palabras para lidiar con la tristeza o tenemos tendencia a mitificar el amor, a quedarnos sin palabras (porque no las hay, porque no queremos que las haya) para definir lo que sentimos cuando el corazón y el pensamiento se nos llenan de otra persona?
Una vez que el cariño va un poco más allá lo convertimos automáticamente en Amor. Pim Pam. No nos paramos a pensar en la magnitud de lo que sentimos que se traducirá posteriormente en la duración, la relevancia y la veracidad de los sentimientos. No, no nos paramos a pensarlo.
Así un día nos levantamos y nos preguntamos "¿Qué es esto que siento?...es algo singular...un cariño especial...¿qué es?". Entonces buscamos en los procesos habituales de nuestra mente, no muy versada en estas lides porque ella está ahí para pensar sobre tangibilidades no sobre ilusiones perentorias que no figuran en su base de datos, así que nos dirigimos al corazón al que no conocemos de nada (no es un gran conversador) pero que nos palpita como un pajarito y canta la única canción que conoce, pues no tiene cerebro. Y llegamos a una conclusión..."Será Amor, entonces." Pues será. Y nos vamos tan contentos como un niño con zapatos nuevos...
Quizá sea mejor así, quizás la supervivencia del ser humano requiera que no tengamos demasiada visión al respecto, que nos enamoremos del Amor con mayúsculas, de la idea, de la palabra mágica que invoca remotas maravillas por descubrir, sensaciones de cuento y promesas de éxtasis. Ilusiones que se hacen realidad y sacan fuerzas de flaqueza, pasiones y esperanzas destiladas en un solo concepto que nos suena tan y tan bien...
Sí, quizás si pudiéramos baremar el Amor, si pudiéramos identificarlo con más precisión, anotando todas las variaciones, diferenciando las aristas; si pudiéramos calibrar las repercusiones, los niveles, midiendo los grados con la precisión de un tubo de ensayo e incluso infiriendo la categoría amorosa en la que nos circunscribe el ser amado posiblemente nos sentiríamos muy solos. Será mejor entonces vivir en la inopia, conviviendo con esta homogeneidad lingüística autoinducida con el fin de asegurarnos que el objeto de nuestros deseos sentirá (o dirá sentir) lo mismo que nosotros. Será Amor. Pues será.

martes, 18 de noviembre de 2008

De un Cuento antes de Dormir: La Torre.

Miró al cielo y no vio nada más que estrellas. Colocó sus pies desnudos en el alféizar y se abrazó las rodillas, necesitaba pensar en un lugar más allá de las estrellas, más allá del sol y del mundo que la rodeaba. ¿Podría llegar a las nubes antes de que vinieran a buscarla? ¿Tendría tiempo de viajar, aunque fuera con su imaginación, a aquel punto de luz en el firmamento antes de que se abriera la puerta del torreón y sus siniestros guardianes la condujeran ante la multitud?
Miró hacia abajo y vio el cadalso por el que la harían desfilar preparado para que la guillotina acariciara su cabeza. Los primeros lugareños empezaban ya a reunirse en la plaza, esperando el cruel espectáculo que tendría lugar al despuntar el alba.
Los observó con pena, pensando en lo vacías y sin sentido que debían ser sus vidas si una ejecución tan brutal como aquella era lo único que animaba sus corazones. Sintió repulsión ante aquella turba, asqueada ante la bajeza del género humano que enaltecía actos de aquel tipo, convirtiendo lo que era ignominioso en un acontecimiento grotesco y risible.
Quedaban minutos, quizá segundos, para que ella dejara de existir y la muchedumbre celebrara su muerte, pero nada de todo eso le importaba ya. Contempló los grilletes que atenazaban sus tobillos y sus muñecas, encadenándola como un animal y aun así no sintió nada. Ellos no lo sabían pero allí, encarcelada en una torre con la sola compañía del sol y las estrellas, estaba muerta ya en vida. Qué le importaba ya su destino si su corazón había dejado de latir justo en el instante en que él había huido sin ella, poniéndose a salvo amparado en la oscuridad de la noche, sin importarle que con su marcha la estuviera condenando, firmando su sentencia de muerte. Incluso notó el tris del corazón que se rompe cuando vio su carta, su último mensaje desde un lugar seguro donde ella no podría llegar jamás.
Cuando vinieron a buscarla no opuso resistencia, se limitó a levantarse con suavidad con la mirada vacía y extendiendo los brazos hacia sus captores les dijo: "No se preocupen, estoy lista".
Fue conducida a aquella torre con vistas al universo donde fue confinada tres largos meses. Tres meses en los que había releído mil dolorosas veces en su mente aquella amarga carta, absorbiendo la frialdad que destilaba, tragándose la bilis de la traición y rememorando todos aquellos recuerdos que ahora sabía eran mentiras.
¡Ah, ignorantes! No podían sospechar que lo que ellos creían era su justo castigo para ella sería la salvación. Cuando cayera la temible hoja podría encontrar la paz que tanto anhelaba y liberarse de aquella amargura que la invadía en oleadas.
Suspiró cuando oyó los goznes de la puerta chirriar y los pasos de los guardias acercándose, y dócilmente se dejó conducir a la plaza. Los gritos de los franceses pidiendo su cabeza eran ensordecedores. La muchedumbre la insultaba al pasar al compás de los tambores, gritaban y reían exaltados, llevados por el paroxismo de la catarsis. Fue colocada en el centro de aquel patíbulo para que el pueblo la viera, para que saciaran sus ansias de venganza encarnadas en la figura de aquella mujer. Ella miró al gentío sin miedo, con serenidad, con aquellos ojos límpidos que habían seducido a reyes de otras épocas y sonrió.
Se leyó la sentencia donde se le acusaba de crímenes que no había cometido, de traiciones de las que no sabía nada y de actos impúdicos de los que ni siquiera había oído hablar, pero no perdió la sonrisa y su mirada fue más allá de la multitud, hacia el sol que despuntaba en el horizonte. Su último amanecer.
Le quitaron los grilletes y la colocaron de rodillas frente a la guillotina, sujetando su cabeza y sus muñecas con el travesaño. Miró el cesto en el que pronto descansaría su cabeza y al verdugo al que, mientras sujetaba la cuerda que mantenía la cuchilla en alto, le temblaban las manos.
Los tambores que resonaban en la plaza cesaron y justo antes de que la hoja de la guillotina silbara cortando el aire y su cabeza, ella le gritó al verdugo: "¡No falles!".

lunes, 10 de noviembre de 2008

De la Vida Misma (II). La Realidad (...a través del Espejo).

"Si nos resistimos demasiado tiempo a ver lo obvio, corremos el riesgo de no recuperarnos nunca cuando lo evidente se estrelle de improviso contra nuestra cara, haciendo añicos toda posibilidad de mantener nuestra dignidad y nuestra postura (o impostura...¿quién lo sabe? quizás...tú)."

A veces vemos la vida a través de un espejo donde lo que ocurre al otro lado es una copia de lo que deseamos, un calco de nuestros sueños donde todo tiene cierto orden y control y está sujeto a las cuerdas de nuestra voluntad; pero suele ocurrir, puesto que la realidad es impredecible e inflexible con los que quieren escapar de ella, que algún personaje de ese mundo perfecto se descontrole, y actuando con voluntad propia se acerque a nosotros con sigilo para susurrarnos con malicia que la realidad no se encuentra en ese lado, que sólo soñamos, que nuestros sueños no se han hecho realidad porque son sólo castillos en el aire. Y en ese momento, rotos ya los hilos que nos unen a nuestros deseos solo nos quedará mirar la escena desconcertados, estupefactos ante el giro de la situación, pues a partir de ese instante ya nada funcionará bajo nuestras normas ni seguirá las instrucciones de nuestro sentir, desmoronándose bajo nuestros pies a velocidad vertiginosa como fichas de dominó cayendo en espiral.
Se rompe entonces el cristal y nos damos cuenta de que jugando a imaginar nuevos mundos, nuevas realidades al otro lado del espejo, podemos acabar perdiendo, incluso, nuestro propio reflejo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

De los Libros de Autoayuda.

Hoy en día la producción de libros catalogados como de autoayuda es impresionante, hay miles de ellos y de los más diversos temas y en cambio, a pesar de la ingente cantidad de material escrito, no tienen nada de novedoso. Todos estos libros de autoayuda repiten hasta la saciedad las cuatro frases manidas que, de pura lógica, pueden llegar a considerarse como fascinantes por su simplicidad y accesibilidad. Pero, en realidad, ¿ayudan los libros de autoayuda?.
Teniendo en cuenta que estos libros están escritos para un público universal, cómo se supone que van a ayudarle a uno, a un individuo en particular. El autor no nos conoce, no sabe en profundidad de qué adolecemos, no conoce la gravedad o particularidad de nuestro problema ni sabe nada de nuestra idiosincrasia, entonces...¿cómo presupone que nos será válida una solución general? ¿cómo puede llamar remedio a un método que en realidad no está adaptado al problema en cuestión puesto que lo desconoce en toda su extensión?; ¿Nos tenemos que conformar con esa solución general como si todos fuéramos ovejas idénticas, previsibles hasta el aburrimiento, robots del comportamiento?
Aceptando esta clase de textos estamos aceptando que somos como los demás y para más inri absurdamente idénticos a los otros, una masa indivisible etiquetada bajo un mismo cliché, partículas extraviadas de un mismo átomo. Y lo que es peor, que nuestro comportamiento al ser predecible, rígido y previsible no responde a nuestra voluntad individual en primer término sino a nuestra conciencia común y social, amén de que la moldeación de nuestra conducta es a la par terriblemente sencilla puesto que no nos pertenece libremente.
Dar por hecho que las variables que nos rigen son las mismas para todos implica que controlar al ser humano requiere, por lo tanto, el mismo esfuerzo que cortar mantequilla con un cuchillo, sólo hay que aprender a calentarlo.
Si valoramos nuestra individualidad, nuestro derecho (merecido o no) a ser ejemplares únicos producto de la variabilidad genética, con diferencias suficientes para distinguirnos del resto, no deberíamos aceptar como buenos dictámenes generales que intentan forzar nuestra conducta hacia un ideal utópico, general, costumbrista y discriminatorio.
Nos pasamos media vida intentando deshacernos de las cadenas esclavizantes de los demás para poder realizarnos como individuos intentando estructurar un criterio propio de pensamiento y conducta, entonces, ¿por qué aceptamos como válidos textos que nos dan una pauta de comportamiento que ni siquiera ha sido diseñada para nosotros?.

¡¡¡¿Qué diablos saben los libros de autoayuda sobre nosotros?!!!